jueves, 5 de noviembre de 2015

Perdona que me ría...


Tanto tiempo y tantos engaños que, perdona que me ría, pero no estoy dispuesta a llorar más por nadie. 
Me creí lo increíble y me aferré a la mínima felicidad que me dabas, sin entender que no era suficiente.
Por ti aprendí a odiarme y a culparme y, perdona que te diga, pero ni tú ni nadie se merece que me infravalore. Pero claro, ahora todo es muy sencillo porque ahora he aprendido a reírme de lo que antes me hacía daño...

/Raquel Jiménez

No hay comentarios:

Publicar un comentario