jueves, 5 de noviembre de 2015

Déjame...


Deja que me contamine de ti. Que te absorba el alma y me refugie en tus brazos. 
Déjame respirarte hasta la asfixia.
Deja que tus manos se entrelacen con las mías, y fundan sus pieles formando una sola para así no dejar de sentirte...
Déjame sospechar si vivo en tu mente; si irrumpo en tus sueños y te inquieta mi ausencia. 
Déjame entenderte y demostrarte que en el fondo, no somos tan diferentes...

/Raquel Jiménez.

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